La opresión y la falta de mujeres libertarias.- Por Kelly Barber

La opresión y la falta de mujeres libertarias

Por: Kelly Barber 

En su artículo “Girls, Girls, Girls: Lo que el Movimiento de la Libertad necesita desesperadamente” [1], Caitlyn Bates planteó una pregunta frecuentemente repetida: ¿por qué no hay más mujeres libertarias? Su respuesta fue que los libertarios no han logrado conectarse con las mujeres en las cuestiones en las que ambos grupos generalmente comparten opiniones, es decir, los derechos de los homosexuales. Estoy de acuerdo con Bates en que tenemos que hacer un montón de trabajo en nuestras campañas de marketing y estrategias de comunicación, pero creo que el problema es más profundo. Me gustaría dar una opinión diferente sobre la cuestión que nos ocupa, visualizando la situación a través de la lente de la opresión.

Yo diría que una de las principales razones por las que hay tan pocas mujeres libertarias es la misma razón por la que hay tan pocos libertarios afro-americanos, hispanos, homosexuales y de clase baja. Las personas que caen en esas categorías pertenecen a grupos históricamente oprimidos. Permítanme detenerme ahí.  Como la filósofa feminista Marilyn Frye escribió en su ensayo On Oppression : “La palabra “opresión” es una palabra muy fuerte. Repele y atrae. Es peligrosa y peligrosamente fashion y en peligro de extinción. Está muy mal utilizada y a veces no inocentemente”.

Por esto,  voy a pasar la mayor parte de este artículo explicando lo que es la opresión la opresión lo que la opresión no es. Para poder determinar si una situación es opresiva, hay que hacer cuatro preguntas: ¿Qué grupo específico se ve perjudicado generalmente? ¿Qué grupo específico se beneficia y que grupo construye y mantiene estas situaciones? Finalmente, ¿es parte de una estructura que tiende a limitar, reducir, e inmovilizar a algún grupo?

Echemos un vistazo a algunos ejemplos. Si un hombre se rompe una pierna en un accidente de esquí y debe esperar en una ventisca de nieve durante horas antes de ser rescatado, no está siendo oprimido a pesar de que se enfrenta a mucho dolor y miseria. Esto se debe a que no experimenta el dolor y la miseria como consecuencia de la pertenencia a un grupo determinado, su experiencia no benefició a nadie, ni su experiencia parte de un sistema más amplio de persecución ¿Qué pasa con el caso de alguien que se enfrenta a la presión de la sociedad para usar ropa y mantener un nivel aceptable de limpieza? Esto no cuenta como opresión porque la norma social se aplica a todos, no a un grupo específico de personas. Todavía se podrían tomar a consideración las normas sociales universales como estos problemas, pero no podemos llamarlas opresivas.

Entonces, ¿qué cuenta como opresión? Frye sostiene que todas las personas oprimidas experimentan situaciones de doble vínculo. La raíz de la palabra “opresión” viene del verbo “presionar”,  atrapar algo entre fuerzas que restringen su movilidad mientras la modelan y reducen. Cuando las personas oprimidas experimentan situaciones de doble vinculo, sus opciones son tan reducidas que todas ellas conducen a la pena, la censura o la privación. Frye utiliza muchos estos escenarios se doble vínculo para ilustrar la opresión de las mujeres. En sus ejemplos, las mujeres se encuentran atrapadas entre dos cursos de acción, ninguno de los cuales se considera “correcto”, por lo que constantemente se encuentran en situaciones de “maldita si lo haces y estás condenada si no lo haces”. Esto incluye participar en la actividad sexual vs. abstenerse de la actividad sexual, vestirse provocativamente vs.  vestirse de forma conservadora, trabajar fuera del hogar vs trabajar dentro de la casa y alentar los coqueteos de los hombres vs. desalentar los coqueteos de los hombres.

Muchos quieren responder argumentando que los hombres también son oprimidos por las injustas expectativas de género. Por ejemplo, la mayoría de los hombres sienten que no pueden llorar en frente de otros hombres y deben mantener la masculinidad. Sin embargo, Frye sostiene que debemos volver a la pregunta de ¿cui bono? o ¿quién se beneficia generalmente de la estructura opresiva? Por ejemplo, algunas personas podrían querer vivir en una cárcel con el fin de evitar trabajar y holgazanear todo el día sin las complicaciones del “mundo real”. Sin embargo, si bien es cierto que los muros de las prisiones mantienen fuera  a los extraños, así también mantienen dentro a los reos, el sistema beneficia a los de afuera. Los de “adentro” están siendo castigados por conducta criminal, mientras que los foráneos están siendo protegidos de amenazas a su seguridad. Del mismo modo, el grupo opresor puede sufrir de los límites y las separaciones que imponen, pero la diferencia fundamental es que en general se benefician mientras que el grupo oprimido no.

La diferencia fundamental es que otros opresores hacen cumplir el sistema de la opresión, no al revés. Así, mientras que los hombres se quejan de no poder llorar o mostrar emociones, estas normas son en gran parte establecidas y aplicadas por los hombres. La mayoría de las mujeres respetan y  se fijan en los hombres que muestran sus emociones y cuando los hombres lloran, a menudo lo hacen en compañía de mujeres, no los hombres. Los hombres no muestran signos de “debilidad” como llorar con el fin de ganarse el respeto de otros hombres, reforzando así su autoestima  y posición social por pertenecer a este club de la masculinidad. Es mucho menos claro que las mujeres originalmente ponen en marcha y hacen cumplir su propia opresión para su beneficio.

Así como un opresor podría sufrir las consecuencias de un sistema opresivo, los oprimidos pueden beneficiarse de alguna manera de un sistema opresivo. Algunas mujeres no tienen ambiciones profesionales y prefieren quedarse en casa y criar a sus hijos o realizar otras tareas domésticas. Sin embargo, sólo porque algunas personas oprimidas se beneficien de un aspecto de su opresión no significa que se benefician de ella en su conjunto y, desde luego, no significa que todas las personas en ese grupo oprimido sientan lo mismo. Por lo tanto, Frye afirma, “no se puede determinar si una persona está oprimida por qué tan fuerte o tan débil sea la queja de la persona”. De hecho, muchas personas sin saberlo refuerzan el sistema de opresión del cual son víctimas. Si quieres un caso de estudio perfecto puedes ver Mean Girls en Netflix Instant.

Uno podría preguntarse cómo puede ser que una persona oprimida no sea consciente de que está siendo oprimido. Aunque las personas oprimidas suelen reconocer en un nivel microscópico eventos individuales que les parecen injustos, no logran ver cómo estos eventos son parte de un sistema más amplio de opresión. Frye utiliza una metáfora de una jaula. Ella dice: “Si se mira muy de cerca a un solo alambre en la jaula usted no podrá ver los otros cables. Sólo cuando das un paso hacia atrás… y adoptas una visión macroscópica de toda la jaula, se puede ver por qué el pájaro no va a ninguna parte”. Es particularmente difícil ver la opresión cuando un grupo oprimido es demográfica o geográficamente disperso al igual que con las mujeres, ya que nunca están visiblemente unidas como grupo oprimido y otras diferencias tales como la raza o la clase sirven como factores de distracción o de división.

Yo creo también que es difícil para los libertarios en particular reconocer la opresión cuando no es ejecutada por el Estado. Históricamente, los liberales clásicos han apoyado a los grupos oprimidos y el reconocimiento de sus derechos, como los afroamericanos en la década de 1960. Sin embargo, tradicionalmente defienden a estos grupos frente al Estado, no de la sociedad en general. La mayoría de los libertarios teóricamente reconocen que la opresión puede venir de la sociedad y no sólo del gobierno, pero en la vida real, los libertarios rara vez hablan de la opresión social. Tal vez esto se debe a que los libertarios vean la opresión política como un asunto más importante. Yo creo que la opresión social es igualmente problemática, pero incluso si no estás de acuerdo con esto, yo puedo argumentar que ambas están interconectadas y no se puede resolver una sin abordar la otra.

Si un grupo es socialmente oprimido, pero nadie reconoce esta opresión, será mucho más probable que se vuelva hacia el Estado pues lo perciben como la única forma de obtener ayuda para nivelar el campo de juego. Si somos capaces de eliminar o reducir la opresión social los gobiernos perderán parte de su apoyo y poder. Los libertarios saben esto instintivamente ¿Con qué frecuencia nos quejamos de cómo las minorías raciales y las mujeres son embaucadas por los programas asistencialistas del gobierno diseñados específicamente para ellas mientras no ven que los dos partidos políticos realmente hacen su vida mucho peor? Por lo tanto, hasta que las cuestiones de la opresión social sean reconocidas y tratadas el gobierno continuará con un amplio apoyo y la gente continuará siendo explotada públicamente y en privado. Además, hasta que los libertarios no pueden ganar más mujeres para nuestra causa, nuestra ideología seguirá siendo vista como la describe en un reciente estudio destacado en el artículo de Matt Ridley, “Dentro de la fría y calculadora mente libertario”, se encontró que los auto-identificados libertarios eran menos empáticos, más lógicos y más  “masculinos” (emocionalmente y de razonamiento) que las personas que se atribuyen diferentes ideologías políticas. [2]

Entonces, ¿cómo puede uno abordar la opresión social? No se puede resolver con la aprobación de leyes. Sólo se resuelve mediante la educación de las personas sobre el tema hasta que haya un reconocimiento generalizado del problema. Por lo tanto, creo que es vital para el éxito del movimiento de la libertad que los libertarios reconozcan la opresión social dondequiera que ocurra y que aborden los problemas de otros como cuando vocalmente denunciamos la guerra contra las drogas, la política exterior de Estados Unidos y la regulación económica.

Comentarios de Sharon Presley [3] sobre el texto (agregado por el traductor): 

Este es un excelente y profundo ensayo que me da esperanzas para el futuro del movimiento libertario.

No podemos dejar que los engreídos y presumidos chicos pequeños (de todas las edades) hablen por nosotros. La preocupación por la opresión tiene una tradición larga y honorable dentro libertarianismo. Muchos libertarios y liberales clásicos del siglo 19 se refieren a la opresión. Muchas mujeres y hombres defendieron los derechos de los pueblos oprimidos como los negros, los esclavos, los indios y sí, las mujeres. Angela y Sarah Grimke compararon la situación de las mujeres a la condición de esclavos. María Lydia Child sacrificó su carrera como escritora para trabajar por la causa abolicionista, ella también defendió los derechos de los nativos americanos. Las feministas anarquistas como Moses Harman y su hija Lillian eran fervientes defensoras de los derechos de la mujer y hablaron con elocuencia sobre su opresión. Moses incluso fue a la cárcel a causa de lo que hizo para defender los derechos de las mujeres. Voltairine de Cleyre fue otra apasionada defensora de los oprimidos. Estas personas pueden presentarse como nuestros modelos y héroes. Su compasión y fortaleza de carácter debe hacer que los niños pequeños se avergüencen de su mezquina puja de última hora. Pero pasará porque no tienen esa fuerza de carácter. [Yo uso el término “niños pequeños” deliberadamente, pero no estoy hablando de su edad física, estoy hablando acerca de su edad mental].

Traducido por Oscar Rosales K.

Fuente: http://studentsforliberty.org/blog/oppression-and-the-lack-of-libertarian-women/

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[1]En inglés: http://studentsforliberty.org/blog/girls-girls-girls-what-the-liberty-movement-desperately-needs/

[2] En inglés: http://righteousmind.com/largest-study-of-libertarian-psych/

[3] Presidenta de la Association of libertarian feminist (http://www.alf.org/) y co-fundadora de Laissez Faire Books. Para mayor información leer este artículo: http://www.miseshispano.org/2012/05/%C2%BFhay-una-psicologia-de-la-libertad/

One comment

  1. No. Las mujeres no pueden verse como grupo oprimido. Habría que preguntarse, entonces, cómo hayan llegado a serlo siendo madres, abuelas (más longevas), maestras, etc. La única respuesta que se me ocurre es que los patriarcados y los matriarcados, al igual que las comunidades igualitarias y los otros esquemas posibles de grupos humanos, son creaciones de todo el grupo en su conjunto y nada quita que incluso hayan influencias importantes que pueden ser simplemente climáticas o geográficas, etc. Para los grupos minoritarios es bien diferente, porque pueden haber razones históricas (el individuo africano que llegaba a América en esclavitud era perfectamente igual a su hermano que se quedaba en África como hombre libre, en cuanto a personalidad, de hecho se tuvieron que utilizar cedenas y látigos para conseguir una primera generación de esclavos que desterrar y transportar en un territorio en que no esran considerados humanos sino sub-humanos), y la única razón inocente que se me ocurre porque haya podido ser concebida la idea de que la categoría de las mujeres se pudiese comparar con la de unas minorías en su evolución es que nuestra sociedad (la occidental) no estaba acostumbrada a considerarlas seres responsables, justo por ser tendencialmente patriarcal. Una razón no inocente, en vez, y probablemente más cierta, es la hipótesis de que el feminismo haya sido una ideología completamente inventada e impuesta porque convenía a unos grupos poderosos. De hecho, la mujeres que recuerdo de la generación de mis abuelas solían estar convencidas de que la situación de las distintas mujeres en su sociedad era la que casi todas consideraban justa o conveniente, en determinados casos por temperamento y en otros por ideología o incluso por cálculo. El insistente adoctrinamiento feminista hecho de eslóganes imponía una visión que borraba la memoria en el intento de cambiar la percepción común del pasado. Y casi lo logra del todo.

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