Thomas S. Szasz (1920-2012).- Por Robert Higgs

Thomas S. Szasz (1920-2012)

Por: Robert Higgs

Con gran tristeza, observo el 8 septiembre el fallecimiento del hombre que desde hace mucho tiempo se describía como el más grande libertario vivo. Thomas Szasz fue, entre otras cosas, una poderosa influencia en el movimiento para liberar a las personas que se encontraban detenidas en las cárceles “psiquiátricas”, a pesar de no haber sido condenado por delito alguno. Prácticamente sin la ayuda de nadie, él emprendió una guerra de medio siglo contra el uso de excusas psiquiátricas tanto para castigar a personas inocentes como para aliviar a quienes por sus acciones habían sido responsables de cometer delitos. Expuso en innumerables formas la impía alianza entre el Estado y la profesión psiquiátrica, y puso al descubierto la falaz base sobre la que descansa esta alianza. Fue uno de los grandes humanistas del siglo XX, un hombre de mente incisiva, determinación inquebrantable y una energía tremenda. Murió a los 92, sólo un año después de la publicación del último de sus muchos libros. Su curriculum vitae es un testimonio impresionante de su amplitud y profundidad intelectual y de su devoción inquebrantable por la libertad humana.

Llegué a conocer a Tom en mi calidad de editor de The Independent Review, y siempre estuve orgulloso de haber colocado varios de sus artículos en la revista. Como amigo y como seguidor de su trabajo, le enviaba pequeñas notas o noticias de vez en cuando. Él era siempre puntual y amable en sus respuestas. De vez en cuando me enviaba artículos que creía que me podrían interesar. De esta manera, llegué a conocerlo mejor y disfruté mucho de sus expresiones particulares y sus francas opiniones acerca de eventos y personas.

Cuando le envié uno de mis pequeños mensajes el 31 de agosto del 2012, él contestó rápidamente como siempre dándome las gracias, preguntando por mi situación personal tras el huracán Isaac y añadiendo un poco de información personal inesperada sobre sí mismo. “Es bueno saber de ti”, dijo. “Estoy bien. He dejado de escribir. He dado mi palabra Ya es suficiente”.Inmediatamente le escribí de nuevo: “Me sorprende usted. Pensé que continuaría escribiendo todo el tiempo que continúe respirando. Pero si alguna vez un escritor dio cuenta de sí mismo, ese es usted. El trabajo de su vida es un monumento que instruirá e inspirará a las personas por siempre”.

Sobre mi declaración de que yo esperaba que continuara escribiendo todo el tiempo que le tocara vivir él respondió: “Yo también lo creía, pero yo no esperaba vivir tanto tiempo (92,5). Escribir era -es- una parte muy importante de mi ser. Siento que he perdido una gran parte de mí mismo, pero también he perdido partes de mi cuerpo: la fuerza, la movilidad, la audición, etc. Pero aún me queda suficiente para continuar: Vivo solo, conduzco, camino con un bastón (no muy lejos), etc.  Y estoy bendecido con dos hijas maravillosas, muy independientes (una dermatóloga de la Clínica de Mayo y la otra bibliotecaria de la Universidad de Virginia), buenos yernos y  un bisnieto (senior en el Carleton College , lingüística + premedicación). Así que nadie me necesita. Una buena sensación en la vejez (pero antes peligrosa)”. Yo estaba contento de saber que todavía estaba viviendo bastante bien, a pesar de sus limitaciones. Ocho días más tarde, murió.

En el 2006, tuve extremo honor de recibir del Center for Independent Thought uno de sus Premios Thomas S. Szasz “por sus sobresalientes contribuciones a la causa de Libertades Civiles”. Con motivo de este premio, Tom se dirigió a Oakland, donde The Independent Institute organizó un programa de presentación en la que él y yo hablamos ante un lleno total. Esta ocasión inolvidable fue la primera y única vez que he tenido el placer contar con la compañía de Tom en persona. Como siempre, fue muy amable.

Tom era único y es totalmente insustituible. A lo largo de su larga vida -que no se limitó a pelear la gran batalla- peleó una lucha verdaderamente magnífica, casi en solitario contra las filas enemigas de su propia profesión y el mundo en general, a pesar del ridículo y la deshonra qtue tantas veces recibió de personas más interesadas en el vil metal y el autoengaño que en la pura verdad.  Los argumentos de Tom no eran técnicos o difíciles de seguir y muchos sólo requieren el uso preciso y correcto del lenguaje. Algún día –y lo espero fervientemente- el mundo mirará hacia atrás con asombro esa batalla que alguna vez debía ser librada y honrará la memoria de Tom como ahora honra la memoria de los que lucharon en contra de la institución arraigada de la esclavitud en los siglos XVIII y XIX. Tom luchó para liberar nuestras mentes de malentendidos fundamentales, nos advierte contra los peligros de la sumisión a la superstición, el engaño y el fraude deliberado que apuntalan el Estado y sus agentes terapéuticos.

RIP, querido amigo. Es uno de los honores más grandes de mi vida haberte conocido y haberte llamado amigo y siempre apreciaré tu memoria.

Traducido por Oscar Rosales Krumdieck

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Material de Thomas Szasz:

-Ideología y enfermedad mental:

http://primeravocal.org/wp-content/uploads/2012/01/Szasz.Thomas.-.Ideolog%C3%ADa.y.enfermedad.mental.pdf

-En este enlace se puede encontrar el libro “Nuestro derecho sobre las drogas”:

http://www.liberallibertario.org/home/index.php/biblioteca-liberal-libertaria/cat_view/1-biblioteca-liberal-libertaria/4-politica-economia-y-filosofia

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