Él es el elegido.- Por: Zo d’Axa

Él es el elegido

Este artículo es una continuación de: https://libertarismoperu.wordpress.com/2012/08/17/no-son-mas-que-idiotas-por-zo-daxa/

Por: Zo d’Axa (1900)

Escuchen la edificante historia de un bello burro blanco, candidato en la capital. No es una rima de Mother Goose o un cuento de Le Petit Journal. Es una historia real para los viejos críos que aún votan:

Un burro, hijo del país de La Fontaine y Rabelais, un burro tan blanco que el señor  Vervoort se lo comió glotonamente, aspiraba – en la disputa electoral – a un lugar como legislador. El día de las elecciones, habiendo llegado el burro que respondía al nombre de Sin Valor, como buen candidato lanzó una maniobra de última hora.

En una calurosa mañana de domingo de mayo, cuando el pueblo se apresuraba a ir a los lugares de votación, el burro blanco, el candidato Sin Valor, encaramado en una carrosa triunfal y arrastrado por los votantes atravesó París, su ciudad bien.

Recto sobre sus patas, con las orejas al viento, orgulloso de salir de su vehículo llamativamente pintado con carteles electorales – un vehículo con forma de urna – con la cabeza alta entre el vaso de agua y la campana presidencial, generó ira, burlas y las reacciones de los bravos.

El burro se veía en un París que lo contemplaba asombrado.

¡Paris! El París que vota cada cuatro años, las personas, el pueblo soberano… la gente lo suficientemente tonta para creer que la soberanía consiste en el nombramiento de sus amos.

Como si estuvieran estacionados en frente de los ayuntamientos se encontraba mirándolo el rebaño de votantes y los fetichistas aturdidos que sostenían las pequeñas tarjetas con las que decían: yo abdico.

El señor Sin Valor los representaba. Él les representa tan bien como él no representa idea alguna. Y así va a estar bien. Vamos a hacer leyes, vamos a equilibrar el presupuesto. Las leyes significarán más cadenas, el presupuesto significará nuevos impuestos…

Lentamente el burro paseó por las calles.

En el camino las paredes estaban cubiertas con carteles de los miembros de su comité, mientras que otros distribuían sus proclamaciones a la multitud:

“Piénsenlo bien queridos ciudadanos. Ustedes saben que sus representantes los están engañando, los han engañado, los seguirán engañando – y aún así van a votar. ¡Así que voten por mí! ¡Elijan al burro!… Yo no soy tan tonto como ustedes”.

Esta franqueza – un poco brutal – no era del gusto de todos.

“Estamos siendo insultados”, dijo alguno de ellos.

“Se burlan del sufragio universal”, gritó otro con más precisión.

Alguien con enojo blandió su puño al burro y le dijo:

“¡Judío asqueroso!”

Pero una risa sonora estalló. El candidato estaba siendo aclamado. Valientemente, los votantes se burlaban de sí mismos y sus representantes electos. Saludaron con sombreros y bastones. Las mujeres arrojaban flores…

El burro pasaba.

Él descendió desde lo alto de Montmartre hacia el Barrio Latino. Cruzó los Grandes Bulevares, Le Croissant, donde, sin sal, se cocinan las cosas que las gacetas venden. Vio Les Halles donde hambriento-el pueblo soberano-  busca comida en los montones de basura; los muelles, donde los votantes eligen los puentes como alojamiento…

¡El corazón y el cerebro! ¡Esto era París! ¡Esta era la democracia!

Todos somos hermanos, ¡viejos vagabundos! ¡Compadeced al burgués! Él tiene todos los gustos…y él es su hermano gente sin pan, hombre sin trabajo, agotada madre que, esta noche, esta noche irá a casa a morir con los más pequeños…

El burro llegó al Senado.

Rodó junto al palacio, donde los guardias se empujaban unos contra otros al salir. Él continuó a lo largo de la parte exterior (¡ay!) de los jardines muy verdes. Él llegó al Boulevard St-Michel. En las terrazas de los cafés la gente lo aplaudió. La multitud, que crecía sin cesar, agarró las copias de las proclamaciones. Los estudiantes se engancharon a la carreta, un profesor empujó las ruedas…

Y como a las tres en punto apareció la policía.

A eso de  las 10:00 am en el puesto de comisaría el telégrafo y el teléfono señalaron hacia el extraño paso del animal subversivo. La orden de captura fue emitida: ¡Arresten al burro! Ahora los guardias de la ciudad bloqueaban la ruta del candidato.

Cerca de la Plaza St-Michel, el comité de fieles de Sin Valor fue convocado por las fuerzas armadas  para llevar al candidato a la comisaría más cercana. Naturalmente, el Comité pasó por esta alto esta orden: cruzar el río Sena. Pronto, detuvieron el vagón frente al Palacio de Justicia.

Siendo más numerosos, los policías rodearon al burro impasible. El candidato fue detenido en la puerta del Palacio de Justicia donde los diputados estafadores y todos ellos grandes ladrones salían como si fuesen hombres libres.

El vagón se sacudió por los movimientos del tumulto. Los agentes de la brigada a la cabeza, se apoderaron de los ejes y se pusieron el arnés al pecho. El Comité no insistió, sino que incluso ayudaron a amarrarse a los policías (del arnés).

Así fue como el burro blanco fue liberad por sus partidarios más fervientes. Al igual que un político vulgar, el animal iba en la dirección equivocada. La policía lo remolcó y así fue como la Autoridad guio su camino… A partir de ese momento, Sin Valor no era más que un candidato oficial. Sus amigos ya no lo conocían. La Prefectura le abrió sus puertas y el burro entró como si fuera su casa.

… Si hablamos de esto hoy es para que la gente sepa– las personas de París y de los campos, los trabajadores, los campesinos, los burgueses, los orgullosos ciudadanos, señores míos – que el burro blanco Sin Valor ha sido elegido. Ha sido elegido en París. Ha sido elegido en las provincias. Sume los votos nulos y en blanco, agregue las abstenciones, las voces y los silencios que normalmente se unen para expresar disgusto o desprecio. Haga algunas estadísticas, si quiere, y podrá comprobar fácilmente que en todos los distritos el señor que es fraudulentamente proclamado diputado no ha recibido ni una cuarta parte de los votos. De aquí brota la locución imbécil de “la mayoría relativa”. Es lo mismo que decir que por la noche es relativamente día.

Y de este modo el incoherente, brutal sufragio Universal, que se basa en el número – y ni siquiera lo consigue – perecerá en lo ridículo. Al hablar de las elecciones en Francia los diarios de todo el mundo, sin ninguna malicia, señalaron los dos hechos más destacados de esta jornada:

“Por la mañana, alrededor de las 9:00 am, M. Félix Faure fue a votar. Por la tarde, a las 3:00 am, el burro blanco fue arrestado. “

Leí esto en 300 periódicos. Yo estaba en los recortes de The Argus y el Courrier de la Presse. Había informes en Inglés, valaco, español… que, sin embargo, yo no entiendo.

Cada vez que leía Félix Faure, estaba seguro de que estaban hablando del burro.

Traducido por: Oscar Rosales Krumdieck

One comment

  1. […] La segunda parte de la historia de burro Sin Valor se encuentra aquí: https://libertarismoperu.wordpress.com/2012/09/10/el-es-el-elegido-por-zo-daxa/ […]

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