No son más que idiotas.- Por Zo d’Axa

Artículo de 1898 para los votantes franceses. 

Por: Zo d’Axa

Electores:

Al presentarme solicitando sus votos, les debo unas cuantas palabras. Aquí están:

Yo vengo de una antigua familia francesa, y me atrevo a decir, que soy un burro con pedigrí, un burro en el buen sentido de la palabra: cuatro patas y cabello por todas partes.

Mi nombre es Sin Valor, que es lo que mis competidores en esta carrera son (gente sin valor).

Soy blanco, al igual que muchos de los votos que han sido emitidos, pero no contados y que ahora me pertenecen.

Mi elección está asegurada.

Ustedes van a entender que hablo con franqueza.

Ciudadanos:

Ustedes están siendo engañados. Se dice que la última Cámara, compuesta por imbéciles y ladrones, no representa a la mayoría de los votantes. Esto es falso.

Muy al contrario, una Sala integrada por diputados que son tontainas y ladrones les representa a la perfección a ustedes, votantes. No protesten, una nación tiene a los delegados que se merece.

¿Por qué los eligen?

Entre ustedes no dudan en afirmar que cuanto más cambien las cosas, más seguirán ellos siendo los mismos; que sus representantes se burlan de ustedes y sólo piensan en sus propios intereses, por vanagloria o por dinero.

Entonces, ¿por qué los elegirán de nuevo mañana?

Ustedes saben muy bien que la gran mayoría de los que elegirán para la legislatura venderían sus votos por un cheque, así como venderían puestos de trabajo, funciones y los estancos de tabaco.

¿Pero qué son los estancos de tabaco, las posiciones y las sinecuras sino Comités Electorales que también son pagados?

Los pastores de los Comités son menos ingenuos que el rebaño.

La Cámara representa a la totalidad.

Los idiotas y los demonios astutos son necesarios, un parlamento de viejos tontos y Robert Macaires [1] es necesario para personificar al mismo tiempo a los votantes profesionales y a los trabajadores depresivos.

¡Y eso es lo que son!

Ustedes están siendo engañados, buenos votantes, ustedes están siendo engañados y creen ser adulados cuando le dicen que son apuestos, que son la justicia misma, el derecho, la soberanía nacional, el pueblo reinante, hombres libres… Sus votos se compran como en una tienda de caramelos y ustedes son los caramelos… Idiotas.

Ustedes continúan siendo engañados. Les dicen que Francia sigue siendo todavía Francia. Esto no es cierto.

Cada día que pasa, Francia pierde todo su significado en el mundo – todo su significado liberal. Ya no es un país fuerte, que corre riesgos, sembrador de ideas o destruye cultos. Es Marianne arrodillándose ante el trono de los autócratas. Este es el resurgimiento de un militarismo más hipócrita que el de Alemania: una tonsura debajo de un quepis.

Se les ha engañado, engañado sin cesar. Ellos hablan con ustedes acerca de la fraternidad y nunca la lucha por el pan ha sido más aguda o más mortal.

Ellos hablan con ustedes  – ustedes que no tienen nada – sobre el patriotismo y nuestro sagrado patrimonio.

Ellos os hablan de integridad y son los piratas de la prensa, los periodistas dispuestos a hacer cualquier cosa, los maestros impostores y los chantajistas que cantan sobre acerca del honor nacional.

Los defensores de la República, la pequeña burguesía, los pequeños señores son más duros con el “pícaro” que los maestros de los antiguos regímenes. Vivimos bajo la mirada de los supervisores.

Los trabajadores debilitados -los productores que no consumen nada- se contentan con paciencia royendo el hueso sin médula que les ha sido lanzado, el hueso del sufragio universal. Y es sólo para contar historias, para captar la atención en las discusiones de los procesos electorales que ellos aún mueven sus mandíbulas, las mandíbulas que ya no saben  morder.

Y cuando, en alguna ocasión, los hijos del pueblo quieren liberarse de su letargo se encuentran, como en Fourmies, [2] cara a cara con nuestro valiente ejército… y el razonamiento de las armas Lebel pone plomo en sus cabezas.

La justicia es igual para todos. Los honorables ladrones de Panamá viajan en carruajes y no conocen los carros. ¡Pero las esposas exprimen las muñecas de los trabajadores de mayor edad que son detenidos como vagabundos!

La ignominia del momento es tal que ningún candidato osa defender esta sociedad. Los políticos burgueses de distintas tendencias: los reaccionarios, los liberales, las máscaras, las narices postizas, los republicanos, claman que al votar por ellos las cosas van a funcionar mejor, las cosas van a funcionar bien. Aquellos que ya te han quitado todo pedirán aún más.

¡Den sus votos, ciudadanos!

Los mendigos, los candidatos, los ladrones, los exprimidores de votos, todos tienen una manera especial de hacer y volver a hacer el bien público.

Escuchen a los valientes trabajadores, los charlatanes del partido: quieren conquistar el poder… a fin de que es mejor suprimirlos.

Otros invocan la Revolución y se engañan a ellos mismos mientras los engañan a ustedes. Los votantes nunca harán una revolución. El sufragio universal fue creado precisamente para prevenir la acción viril. A Charly le gusta votar…

E incluso si algún incidente pusiera a los hombres en las calles, e incluso si por algún acto firme una minoría entra en acción, ¿qué podemos esperar de la gente que vemos pululando alrededor, la gente cobarde y cabeza hueca?

¡Vamos! vamos, gente de la multitud! ¡Vamos, votantes! a las urnas… Y no se quejen. Es suficiente. No trate de inspirar lástima, porque el destino se las impone a sí mismos. Después, no insulten a los Amos a los que les dieron sus almas.

Estos Amos son sus iguales ya que les roban a ustedes.  Ellos, sin duda, valen más: valen 25 francos al día, sin contar su pequeña ganancia. Y esto es muy bueno:

El votante no es más que un candidato fracasado.

Las personas comunes y corrientes de ahorros y esperanzas pequeñas, pequeños comerciantes rapaces de lento movimiento popular, necesitan un parlamento mediocre que sea y sintetice todo lo que es vil en el país.

¡Así que voten electores! ¡Voten! El parlamento emana de ustedes. Las cosas son así porque deben ser, porque no pueden ser de otra manera. Conformen la Cámara a su imagen y semejanza. Un perro regresa a su vómito. Vuelvan ustedes a sus diputados….

Queridos votantes,

Voy a terminar. Vote por ellos. Vote por mí.

Soy La Bestia que necesita La Bella Democracia. [3]

Voten por el burro blanco Sin Valor, cuyas coces son más franceses que los rebuznos de los patriotas.

La gracia, la falsedad de los semejantes, la juventud de la vieja guardia: Vervoort, Millevoye, Drumont, Thiebaud, las flores del estiércol electoral crecen mejor en mis excrementos.

¡Voten por ellos, voten por mí!

Traducido por Oscar Rosales K.

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La segunda parte de la historia de burro Sin Valor se encuentra aquí: https://libertarismoperu.wordpress.com/2012/09/10/el-es-el-elegido-por-zo-daxa/

[1] Bandido de un juego popular de Frederic Lemaitre.

[2] Lugar de la manifestación del Primero de Mayo en 1891 que fue brutalmente reprimida por el ejército.

[3] Aquí el autor está haciendo una alegoría de un cuento popular europeo: “La Bella y la Bestia”.

One comment

  1. […] Este artículo es una continuación de: https://libertarismoperu.wordpress.com/2012/08/17/no-son-mas-que-idiotas-por-zo-daxa/ […]

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